Los criterios para el trasplante de órganos sólidos en pacientes infectados por VIH deben ser los mismos que en la población general
Author: hepato | Date: July 25, 2006 | Please Comment!
Microbiología Clínica (SEIMC), el Grupo de Estudio de las Infecciones en Trasplantados (GESITRA) de la SEIMC, la Secretaría del Plan Nacional sobre el Sida (SPNS), el programa de Prevención del Sida en Cataluña, la Organización Nacional de Trasplante (ONT), la Organización Catalana de Trasplante (OCATT), la Sociedad Española de Trasplante Hepático y los representantes de los Grupos de Trabajo de Diálisis de la Sociedad Española de Nefrología y de Trasplante Cardíaco de la Sociedad Española de Cardiología.
De dicho documento se han entresacado algunas conclusiones como que. En la actualidad, existe la suficiente evidencia científica de que el TOS es viable en los pacientes infectados por el VIH, con tasas de supervivencia del injerto y del paciente al año similares a la población VIH negativa. Por tanto, el TOS constituye una alternativa terapéutica para aquellos pacientes infectados por el VIH que lo precisen.
Además, la evaluación pre y post-TOS debe ser efectuada por un equipo multidisciplinario que trabaje en estrecha colaboración y en el que deben estar incluidos, además del equipo trasplantador, especialistas en enfermedades infecciosas y Sida, un experto en psiquiatría, drogas y alcohol y un trabajador social.
Igualmente, los criterios para este tipo de trasplantes en los pacientes infectados por el VIH deben ser los mismos que en la población general. Asimismo, los criterios para el TOS que dependen de la infección por VIH, son la ausencia de eventos C (a excepción de la tuberculosis), una cifra de linfocitos CD4 mayor de 100 cél./µL para el TOH y de 200 cél./µL para otros tipos de TOS y tener opciones válidas de TARGA. Dichos criterios deben también incluir, dado que la mayoría de candidatos son pacientes que han tenido relación con las drogas por vía parenteral, abstinencia a las drogas de 2 años, una evalución psicológica y psiquiátrica favorable y soporte social.
Con respecto al donante, deben seguirse los mismo criterios que en la población general. No existe suficiente evidencia para recomendar el trasplante vivo-relacionado.
El TARGA que deben recibir los pacientes trasplantados permite un excelente control clínico, inmunológico y virológico de la infección por VIH, aunque puede originar importantes interacciones farmacocinéticas y farmacodinámicas y toxicidad. En la medida de lo posible deben utilizarse las pautas de TARV más seguras. En todos los casos, está indicada la monitorización terapéutica de los niveles de inmunosupresores.
Con los criterios anteriormente indicados, el tratamiento inmunosupresor no origina un mayor riesgo de infecciones y tumores oportunistas en estos pacientes, los cuales deben recibir los mismos protocolos de profilaxis antibiótica del TOS y de las infecciones oportunistas que la población general.
Además, en los pacientes infectados por el VIH con un TOH por VHC, la recidiva de esta infección es universal. Se desconoce la historia natural a medio-largo plazo y la respuesta al tratamiento con interferón pegilado y ribavirina. Por el contrario, en los pacientes infectados por el VIH con un TOH por VHB, la profilaxis con inmunoglibulina específica frente al VHB y lamivudina evita la recidiva en la mayoría de los casos.
Finalmente, en el resto de TOS (riñón, corazón, páncreas y pulmón) en pacientes infectados por el VIH existe una menor experiencia clínica (en especial en el trasplante de corazón, páncreas y pulmón), aunque deben seguirse los mismos criterios y controles que en el TOH.
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