Author: hepato | Date: September 30, 2006 | Please Comment!

Me tuvieron que hacer transfusiones de plasma y el que utilizaron venía de Canadá. Resulta que estaba contaminado con el VHC (el virus de la hepatitis C)”, declara a elmundo.es.

Dos años después de este suceso, Juan Antonio sentía un cansancio tan exagerado que acudió al hospital. Su diagnóstico: tenía hepatitis no A, no B, que es la terminología que se utilizaba entonces para describir la hepatitis C. Además, había desarrollado una cirrosis hepática.

“Yo no sabía nada de la enfermedad, pero también me encontré con mucho desconocimiento por parte de los profesionales sanitarios”, se lamenta. Tras un largo periodo en el que estuvo deambulando por diferentes hospitales, después de desvanecerse varias veces en el trabajo y de muchos vómitos, empezó el tratamiento a base de interferón (inyecciones) y rivabirina (por vía oral).

“Me ponía tres inyecciones diarias y la terapia me sentó fatal. Me dio mucha fiebre y tuve que pedir la baja en el trabajo. La rivabirina no me sentaba bien” explica. Aún así, completó 52 semanas de tratamiento y logró negativizar el virus.

Falsa esperanza

Las tasas de curación obtenidas con la terapia combinada que se utiliza contra la enfermedad oscilan entre el 50% en los genotipos 1 y 4 del VHC hasta el 80% en los 2 y 3. Juan Antonio Guillén tiene el genotipo 1b. Sin embargo, la alegría que sintió cuando supo que había negativizado el virus duró muy poco.

“A los meses el virus de la hepatitis C volvió a activarse. Me han dicho que retome el tratamiento, pero lo pasé tan mal la primera vez que prefiero esperar a ver si sale algún fármaco nuevo y que tolere mejor”, reflexiona, casi como si soñara en voz alta, este afectado.

Aparte de los síntomas y de que la enfermedad le limita en sus tareas cotidianas, lo peor que lleva Juan Antonio es el rechazo social. “Algunos compañeros de trabajo han llegado a negarme un beso por miedo al contagio”, afirma. Por ello, para acabar con el desconocimiento que existe en torno a la enfermedad, Juan Antonio siempre lleva folletos informativos que reparte en los hospitales.

Otra de sus quejas es el trato que reciben, él y otros afectados, de las instituciones bancarias. “Los bancos y las aseguradoras nos entierran en vida. Es vergonzoso e inaceptable. Por tener hepatitis C muchos bancos no nos prestan dinero y tenemos problemas para hacer un seguro de vida”, denuncia.

Una enfermedad oculta

Este domingo, 1 de octubre, se celebra por tercer año consecutivo el Día Mundial de la hepatitis C, que en esta ocasión cuenta por primera vez con el aval de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El lema elegido, ‘Hazte la prueba’, pretende concienciar a la sociedad sobre los miles de casos no detectados.

Con motivo de esta jornada Amparo González, presidenta de la Asociación Española de Enfermos de hepatitis C, demanda “atención psicológica, más investigación sobre fármacos y más campañas informativas”.

La hepatitis C se contagia fundamentalmente a través de la sangre y excepcionalmente de madre a hijo. El paciente puede estar hasta 20 años sin síntomas, por lo que muchos de los casos están sin diagnosticar.

Es importante transmitir a la sociedad la importancia de diagnosticar la hepatitis C, por un lado por ser la principal causa de enfermedad hepática y, por otro, porque se puede curar, un aspecto muy importante que no se da en otras enfermedades crónicas como la diabetes o el sida“, informa el doctor Manuel Romero, jefe del Servicio de Digestivo del Hospital de Valme de Sevilla.

Actualizado viernes 29/09/2006 21:23 (CET)
ISABEL F. LANTIGUA (elmundo.es)

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