Por primera vez me sentà viejo, acabado, hundido, enfermo y estafado
Tras vivir un infierno en ParÃs tratando de salvar uno de sus riñones, muestra en Cartagena ‘Tres vÃdeos tristes’
Drogas, escenarios sórdidos, sueños hechos polvo, noches salvajes… Su archivo fotográfico muestra sexos abiertos como cráteres, paraÃsos amargos e infiernos dulces; también vida acechada por la muerte y la destrucción, seres anónimos, marginales en su mayorÃa, frágiles y gloriosos, a nada inmunes y menos aún al dolor o la tentación. Alberto GarcÃa-Alix, uno de los maestros del retrato de las últimas décadas, siempre vivió a bocajarro, sin poner frontera con la marginalidad y el vértigo. «He vivido más de noche que de dÃa, he tratado de conocerlo todo y he tenido experiencia con gente por la que ha merecido la pena vivir. Mis fotos son fruto de la vida que he llevado», dice el artista, quien hace cuatro años se adentró de golpe en una pesadilla. Con un riñón destrozado, se marchó a ParÃs para tratarse e intentar salvar la vida. Vivió en la más absoluta oscuridad durante meses. Fruto de aquella experiencia son sus Tres vÃdeos tristes (TrilogÃa en vÃdeo ParÃs-Madrid, 2003-2006), que muestra hasta el 17 de febrero en Cartagena, dentro del festival Fotoencuentros’07.
ANTONIO ARCO/MURCIA
Alberto GarcÃa-Alix, en Cartagena. / JOSÉ MARÃ?A RODRÃ?GUEZ / AGM
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 -El trabajo que presenta usted en Cartagena, dentro de Fotoencuentros’07, se titula ‘Tres vÃdeos tristes’. ¿Cómo sobrelleva la tristeza lo mejor posible?
-Intento comprender por qué he llegado a la tristeza, pero comprender los motivos no te libera de ella. Quiero pensar que no es inútil.
Una etapa muy dura
-¿Aprendió de ella?
-Coincidió con una etapa muy dura. Hace cuatro años, en un momento en que se juntaron un montón de circunstancias adversas, me fui a ParÃs y me puse en tratamiento para intentar salvar mi hÃgado. El tratamiento con interferón tiene muchos efectos secundarios, entre ellos que te quedas muy depresivo. También me encontraba aislado, separado de mis raÃces. Aproveché esa situación, evidentemente muy triste, para mirarme a mà mismo, para mirar en mi interior. Fue muy duro, me encontraba enfermo y solo y habÃa decidido encontrar mi identidad. En ese momento, trabajar en estos Tres vÃdeos tristes me sirvió como exorcismo, me ayudó a sacar a la luz muchas cosas que estaban ahÃ, en lo más profundo y oscuro.
-¿Lo que encontró le gusto?
-Lo que descubrà de mà mismo no me gustó, no. Pero nunca habÃa vuelto la mirada hacia mà mismo y fue muy interesante, asà es que no hay mal que por bien no venga.
-¿Con qué se encontró?
-… me vi a mà mismo de forma consciente, a solas. Me vi con todo perdido y una única oportunidad de salir adelante. PodÃa haberme decidido por dejarme hundir del todo, pero aposté por salir adelante. Y lo conseguÃ: el trabajo me ayudó mucho.
-¿Qué sintió?
-TenÃa una gran quiebra personal, y por primera vez me sentà viejo, acabado, hundido, enfermo, estafado…; estafado por mà mismo…; acabado…
-Pero encontró la salida.
-SÃ, ¿en esta ocasión me he librado!.
Fuente: http://www.larioja.com/















