Author: hepato | Date: January 24, 2007 | Please Comment!

Tras vivir un infierno en París tratando de salvar uno de sus riñones, muestra en Cartagena ‘Tres vídeos tristes’
Drogas, escenarios sórdidos, sueños hechos polvo, noches salvajes… Su archivo fotográfico muestra sexos abiertos como cráteres, paraísos amargos e infiernos dulces; también vida acechada por la muerte y la destrucción, seres anónimos, marginales en su mayoría, frágiles y gloriosos, a nada inmunes y menos aún al dolor o la tentación. Alberto García-Alix, uno de los maestros del retrato de las últimas décadas, siempre vivió a bocajarro, sin poner frontera con la marginalidad y el vértigo. «He vivido más de noche que de día, he tratado de conocerlo todo y he tenido experiencia con gente por la que ha merecido la pena vivir. Mis fotos son fruto de la vida que he llevado», dice el artista, quien hace cuatro años se adentró de golpe en una pesadilla. Con un riñón destrozado, se marchó a París para tratarse e intentar salvar la vida. Vivió en la más absoluta oscuridad durante meses. Fruto de aquella experiencia son sus Tres vídeos tristes (Trilogía en vídeo París-Madrid, 2003-2006), que muestra hasta el 17 de febrero en Cartagena, dentro del festival Fotoencuentros’07.
ANTONIO ARCO/MURCIA

Alberto García-Alix, en Cartagena. / JOSÉ MAR�A RODR�GUEZ / AGM
 
 -El trabajo que presenta usted en Cartagena, dentro de Fotoencuentros’07, se titula ‘Tres vídeos tristes’. ¿Cómo sobrelleva la tristeza lo mejor posible?

-Intento comprender por qué he llegado a la tristeza, pero comprender los motivos no te libera de ella. Quiero pensar que no es inútil.

Una etapa muy dura

-¿Aprendió de ella?

-Coincidió con una etapa muy dura. Hace cuatro años, en un momento en que se juntaron un montón de circunstancias adversas, me fui a París y me puse en tratamiento para intentar salvar mi hígado. El tratamiento con interferón tiene muchos efectos secundarios, entre ellos que te quedas muy depresivo. También me encontraba aislado, separado de mis raíces. Aproveché esa situación, evidentemente muy triste, para mirarme a mí mismo, para mirar en mi interior. Fue muy duro, me encontraba enfermo y solo y había decidido encontrar mi identidad. En ese momento, trabajar en estos Tres vídeos tristes me sirvió como exorcismo, me ayudó a sacar a la luz muchas cosas que estaban ahí, en lo más profundo y oscuro.

-¿Lo que encontró le gusto?

-Lo que descubrí de mí mismo no me gustó, no. Pero nunca había vuelto la mirada hacia mí mismo y fue muy interesante, así es que no hay mal que por bien no venga.

-¿Con qué se encontró?

-… me vi a mí mismo de forma consciente, a solas. Me vi con todo perdido y una única oportunidad de salir adelante. Podía haberme decidido por dejarme hundir del todo, pero aposté por salir adelante. Y lo conseguí: el trabajo me ayudó mucho.

-¿Qué sintió?

-Tenía una gran quiebra personal, y por primera vez me sentí viejo, acabado, hundido, enfermo, estafado…; estafado por mí mismo…; acabado…

-Pero encontró la salida.

-Sí, ¿en esta ocasión me he librado!.

Fuente: http://www.larioja.com/

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