La hepatitis C oculta se puede contagiar por transfusiones
La hepatitis C oculta se puede contagiar por transfusiones, revelan cientÃficos españoles
Su investigación demuestra que el virus está en el suero sanguÃneo, lo que también afecta a los trasplantes
Hace tres años descubrieron un nuevo virus, calcado del de la hepatitis C, pero con la diferencia de que era mucho más difÃcil de detectar. En aquel momento, el equipo del doctor Vicente Carreño, presidente de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales, llegó a un acuerdo con las autoridades sanitarias: la sangre de los donantes serÃa despojada de los leucocitos, «desleucocitada», para evitar contagios en las transfusiones. Ahora acaban de descubrir que no es suficiente y que, aunque en un porcentaje muy pequeño, es factible que, en la actualidad, se estén dando casos de contagio del virus a través de la sangre y también en los trasplantes de órganos.
El motivo es que el virus oculto no sólo se encuentra en las células de la sangre, tal y como habÃan comprobado: los investigadores han demostrado que también está en el suero sanguÃneo. Asà lo revela un informe al que ha tenido acceso este periódico y que ha sido publicado en el último número de la revista cientÃfica «Journal of Virology».
En concreto, los cientÃficos descubrieron que en el 58,5 por ciento de los pacientes con infección oculta por hepatitis C, el patógeno está presente en su sangre y, por tanto, tiene capacidad para infectar.
Medidas preventivas
El estudio fue elaborado con una muestra de 106 pacientes, 74 varones y 32 mujeres de una media de edad de 44 años. Ninguno estaba infectado por otra variante de hepatitis, como la B, y tampoco eran portadores del VIH. En el 77 por ciento de los participantes, la infección era de origen desconocido. Los investigadores analizaron muestras de suero sanguÃneo de todos ellos. Las muestras fueron sometidas a un proceso de «ultracentrifugado» durante 17 horas, un procedimiento que, de acuerdo con el doctor Carreño, «detecta el 60 por ciento de los casos de infección por virus oculto».
El resultado fue que 62 de los pacientes tenÃan el patógeno en el torrente sanguÃneo, pero fuera de las células. Se trata de la primera demostración, y significa que las medidas preventivas actuales no son suficientes. De acuerdo con Carreño, introducir una nueva variante en las pruebas a las que se someten los donantes serÃa barato, pero eliminarÃa a muchos posibles candidatos, no necesariamente infectados, pero sà «sospechosos».
«Trabajamos en el desarrollo de nuevas pruebas, pero, para empezar, si se añadiera un parámetro a los tests de los donantes, se evitarÃa el peligro», señala Carreño. El parámetro se llama «gammaglutamiltranspeptidasa» (GGTP). «Es como hacer el análisis de una transaminasa, como se hace en cualquier chequeo rutinario». Incluirlo en los análisis «costarÃa 10 céntimos», según Carreño, pero eliminarÃa a «alrededor del 3 por ciento de los posibles donantes».
A juicio del investigador, sin embargo, «a los donantes también les interesa, porque si se descubre que tienen la enfermedad a tiempo se puede tratar y se van a beneficiar». Después de seleccionar a los donantes «sospechosos» habrÃa que hacer una ultracentrifugación similar a la empleada en la investigación o bien una biopsia de hÃgado para confirmar que el paciente sufre la patologÃa. Carreño asegura que su grupo está a disposición de las autoridades sanitarias para evaluar nuevos controles a los donantes. «Cuando descubrimos el virus, en 2004, coincidió con el cambio de Gobierno y casi no pudimos hacer nada», señala.
Una patologÃa «escondida»
La existencia de la hepatitis C oculta, que se da cuando el paciente tiene el virus en su hÃgado, pero no se detecta con los exámenes rutinarios en la sangre, ha sido descrita también en otros paÃses.
Desde que el doctor Carreño descubriera la infección, otros grupos de investigación en Estados Unidos, Japón, China y la Unión Europea han confirmado su existencia. Una posible explicación de la aparente ausencia del virus en la sangre, de acuerdo con la Fundación que preside el hepatólogo, podrÃa ser que, aunque el virus esté en el torrente sanguÃneo, la cantidad sea tan pequeña que no se detecte con las técnicas disponibles.
Fuente: La Razón
















Tengo la GGT alta normalmente fluctúa desde que la controlo entre 118 y 300, la GOT entre 31 a 59 y la GPT entre 37 a 79.
Me haré unos análisis especiales porque, después no ver otras posibles causas, me dicen que podrÃa tratarse de una Hepatitis C Oculta.
Me podrÃan informar acerca de esta enfermedad. Gracias
Comment by Federico Ruiz MarÃn — September 12, 2007 @ 12:47 pm