Author: hepato | Date: October 2, 2007 | Please Comment!

Como Francisco hay miles de casos. Por eso, ha decidido dar un paso adelante. Es uno de los promotores de la delegación murciana de la Asociación Española de Enfermos de Hepatitis C, que ayer instaló una mesa informativa en el centro de Murcia con motivo del Día Mundial de las Hepatitis Víricas. «Hay que concienciar a la población para que acuda a hacerse la prueba, porque si no, el diagnóstico puede llegar tarde».

El tratamiento es eficaz sólo en el 40 o el 50% de los casos, y cuando antes comience, más probabilidades de éxito hay. «Me pinchan interferón una vez a la semana, y padezco muchos efectos secundarios», confiesa. Sequedad de garganta, caída del pelo, trastornos del sueño, pérdida del sentido del gusto y del apetito. Además, ha perdido ocho kilos y se siente «más irascible que antes».

Pero, más allá de las secuelas físicas, a los afectados les preocupa el desconocimiento y los prejuicios sociales. «Esta enfermedad provoca un rechazo social fuerte», se queja Francisco. La hepatitis C sólo se transmite con la sangre. No hay peligro en la convivencia diaria con los pacientes. Sin embargo, contra el miedo y la ignorancia es difícil luchar. «La gente piensa que no le va a tocar, pero esa es una falsa seguridad. También yo creía que estaba a salvo». Francisco Murcia sigue acudiendo cada mañana a su trabajo y hace su vida normal. Tiene, eso sí, que cuidarse un poco más. «El alcohol está completamente prohibido, y tampoco puedo comer alimentos muy fuertes».

Se siente cansado, porque la enfermedad provoca anemia, pero no por ello se queda sentado en casa. Para este otoño prepara ya, junto a sus compañeros de la asociación, numerosas actividades. Ultiman, entre otras cosas, un encuentro nacional que se celebrará los días 17 y 18 de noviembre y que contará con la presencia de afectados llegados desde distintos puntos de España. Se celebrará en el hospital Reina Sofía y contará con la participación de varios expertos.

La Asociación Española de Enfermos de Hepatitis C nació en Valencia después del escándalo protagonizado por Juan Maeso, el anestesista recientemente condenado por contagiar el virus a 275 personas en hospitales valencianos. Se inyectaba anestesia como droga con la misma jeringuilla con la que pinchaba a los pacientes.

Fuente: laverdad.es

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