Blog Hepatitis C

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November 17, 2007

GSK inicia ensayos eltrombopag para investigar el potencial para ayudar a los pacientes con hepatitis c a conseguir una respuesta virológica sostenida

15 Nov. 2007 - GlaxoSmithKline (GSK) ha anunciado el comienzo de dos estudios paralelos en Fase III para evaluar los beneficios clínicos de su compuesto de investigación PROMACTA®/REVOLADE™ (eltrombopag) en la trombocitopenia asociada con hepatitis C, una afección caracterizada por recuentos plaquetarios bajos. Los estudios ENABLE 1 y ENABLE 2 (Eltrombopag to INitiate and Maintain Interferon Antiviral Treatment to Benefit Subjects with Hepatitis C related Liver DiseasE) (Eltrombopag para Iniciar y Mantener el Tratamiento Antiviral con Interferón para Beneficiar a Sujetos con Enfermedad Hepática relacionada con Hepatitis C), medirán la capacidad de eltrombopag para elevar los recuentos plaquetarios lo suficiente como para permitir el inicio de la terapia antiviral y para permitir una terapia antiviral sostenida en pacientes trombocitopénicos con hepatitis C. El beneficio clínico de eltrombopag se medirá en función de la proporción de sujetos que son capaces de conseguir una respuesta virológica sostenida (RVS).

Se define a la RVS como una carga viral indetectable de hepatitis C durante un período de seis meses posteriores al tratamiento y es el resultado deseado de la terapia antiviral. La RVS es una determinación de que el virus de hepatitis C no se está replicando más – un estado considerado clínicamente como una erradicación del virus y una disminución del riesgo de progresión de la enfermedad.

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October 2, 2007

La gente cree que nunca le va a tocar; yo también pensaba así

Francisco Murcia convivió con la hepatitis C, sin saberlo, durante años. En la década de los 80 recibió una transfusión de sangre. «Probablemente me infecté entonces, pero yo no me enteré hasta el año pasado, cuando fui a donar sangre y me detectaron el virus». La enfermedad la conocía «de oídas, por lo que había leído en la prensa». Aunque está teniendo suerte con el tratamiento, Francisco sabe que si el diagnóstico hubiese llegado antes, eso habría facilitado mucho las cosas. Pero la hepatitis C no dio la cara, y él jamás sospecho que podía ser portador de esta carga. «El problema es que al principio no hay síntomas, con lo que la única forma de descubrir la enfermedad es mediante una prueba específica, como ocurre con el sida. Yo me sometía todos los años a análisis de sangre. Sabía que el colesterol y los triglicéridos los tenía estupendamente, pero de esto no había ni rastro, porque no se incluye en las analíticas habituales».

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April 5, 2007

Hace 50 años un suizo descubrió el interferón

El microbiólogo Jean Lindenmann detectó esta sustancia en marzo de 1957 en un laboratorio en Inglaterra. Hoy día el interferón se utiliza sobre todo contra la hepatitis C y la esclerosis múltiple.

Se trata de un componente natural del sistema inmune. Su fabricación se produjo 20 años después de su descubrimiento, convirtiéndose en un exitoso medicamento.
Al principio el interferón era sólo una idea. “Así denominamos a esta sustancia en el argot de laboratorio antes de descubrirla” dice hoy Jean Lindenmann, el microbiólogo suizo que lo descubrió en Londres.

Esta sustancia se prescribe actualmente contra enfermedades virales, la esclerosis múltiple y ciertos tipos de cáncer. Sin embargo fueron necesarias una serie de pruebas infecciosas virales hasta que el especialista helvético y su colega neozelandés Alick Isaacs lograron encontrarla.

Muchos expertos consideraron que el descubrimiento era digno del Premio Nobel, pero ese reconocimiento nunca llegó.

La investigación viral se desarrolló sorprendentemente tras la Segunda Guerra Mundial. Gracias a la utilización de antibióticos fue finalmente posible cultivar células animales en la cápsula de Petri sin que fuesen destruidas por las ubicuas bacterias. Esto simplificó enormemente el estudio de los virus.

Así pudo observarse que este tipo de culturas celulares pueden -tras ser infectadas intencionalmente-, soportar horas más tarde una segunda infección sin secuelas y sin anticuerpos de por medio. Esta misteriosa reacción de defensa, llamada interferencia viral, despertó la fantasía y la ambición de los investigadores en todo el mundo.
Sustancia mensajera de la defensa corporal
 
Lindenmann e Isaacs supusieron que las células animales producían un anticuerpo tras el ataque viral que de alguna manera volvía inofensivos a los virus posteriores.

Derivando de la palabra interferencia, la sustancia fue bautizada con el nombre de interferón. En ese momento sólo faltaba descubrirla.

Los especialistas infectaron células de gallinas con virus gripales debilitados. Tras un periodo de incubación suficientemente prolongado separaron los virus y las células. El resto del efluvio fue utilizado en un nuevo intento infeccioso, esta vez, con peligrosos virus vivos de influenza. Los resultados: los virus fueron anulados.
Segundo hecho pionero con sello helvético
 
Inicialmente, la existencia del interferón pudo comprobarse sólo de forma indirecta, gracias a su reacción contra los virus. Finalmente, los investigadores encontraron la sustancia: una proteína.

El interferón es, en principio, un tejido hormonal que las células atacadas producen en cantidades muy reducidas y que señala el ataque viral a las células vecinas e inmunes. De allí se desprende una cadena de reacciones que concluyen en la formación de sustancias de defensa viral.

El descubrimiento provocó una intensa investigación que llevaría al descubrimiento posterior de muchas células mensajeras del sistema inmunológico, entre ellas, la interleuquina, los factores de necrosis tumoral, la citoquina, la limfoquina, etc. Y si se carece de uno de estos componentes se pueden producir enfermedades de autoinmunidad, alergias e inmunodeficiencias.
¿Arma en la guerra contra el cáncer?
 
“En realidad pensamos entonces que pronto obtendríamos un potente medicamento contra diversas enfermedades”, recuerda Lindenmann en conversación con swissinfo.

No obstante, las expectativas no pudieron ser cumplidas tan pronto. “No oconsegíamos aislar la interferona en cantidades puras suficientes.”

A finales de la década de los años 70 se abrió una nueva puerta, esta vez ante la mirada de Lindenmann, a la sazón profesor del Instituto de Microbiología de la Universidad de Zúrich.

Entre tanto se habían encontrado pruebas de que el interferón podría ayudar contra el cáncer. Un remedio milagroso llegaba a pedir de boca en tiempos en los que el presidente estadounidense, Richard Nixon, proclamaba la guerra contra el cáncer.
Cambio paradigmático
 
En 1979 Charles Weissmann, del Instituto de Biología Molecular de la Universidad de Zúrich, fue el primero en producir tecnogenéticamente el interferón humano y de esta manera pudo obtenerlo en cantidades suficientemente grandes.

El interferón también provocó un cambio paradigmático en el desarrollo de los medicamentos. Por primera vez se buscó una sustancia sin un fin determinado.

Y también por primera vez la investigación genéticomolecular pura fue el origen del conocimiento, la investigación tecnogenética y la posibilidad técnica para su aprovechamiento. Fue sólo entonces cuando el remedio encontró su camino en el terreno de la aplicación.

swissinfo, Matthias Meili
(Traducido por Patricia Islas Züttel)

 

February 25, 2007

Patentar la Vida

Usted o alguien a quien usted ama podría morir debido a una patente genética que, para empezar, nunca debería haberse concedido. ¿Legítimo o improbable? Desgraciadamente, es un hecho demasiado real.

Las patentes genéticas usadas ahora detienen la investigación, impiden la comprobación médica y mantienen información vital lejos de usted y de su médico. Las patentes de genes retardan el camino de los avances médicos sobre enfermedades mortales. Y elevan los costos exorbitantemente: una prueba para cáncer de mama que podría hacerse por $1,000 cuesta ahora $3,000.

¿Por qué? Porque el poseedor de la patente del gen puede cobrar lo que le dé la gana, y eso es lo que hace. ¿Alguien podría hacer una prueba más barata? Claro, pero el poseedor de la patente bloquea la prueba de cualquier competidor. Posee el gen. Nadie más puede probarlo. De hecho, una persona no puede donar su propio gen del cáncer de mama ni siquiera a otro científico sin el consentimiento del poseedor. Un gen puede existir en su cuerpo, pero es ahora la propiedad privada.

Esta extraña situación ha llegado a suceder debido a un error por falta de financiación y escasez de personal en la agencia gubernamental. La Oficina de Patentes de Estados Unidos malinterpretó las decisiones Judiciales Supremas anteriores y, hace algunos años, empezaron. -con la sorpresa de todos, incluso la de los científicos que descifran el genoma– a emitir las patentes sobre los genes.

Los humanos comparten principalmente los mismos genes. Genes que también se encuentran en otros animales. Nuestra composición genética representa la herencia común de toda la vida en tierra. No se puede patentar la nieve, el águila o la gravedad y no se deberían poder patentar tampoco los genes. Todavía hoy usted posee una quinta parte de sus genes privadamente.

Los resultados han sido desastrosos. Solemos imaginar que las patentes promueven la innovación, pero eso es porque la mayoría de las patentes se concede para las invenciones humanas. Los genes no son invenciones humanas, son rasgos del mundo natural. Como resultado, estas patentes pueden usarse para bloquear la innovación y golpean el cuidado del paciente.

Por ejemplo, la enfermedad de Canavan es un desorden hereditario que afecta a niños desde los 3 meses de vida; no pueden gatear ni caminar, sufren parálisis progresiva y mueren durante la adolescencia. Anteriormente no existía ningún test para decirles a los padres si estaban en riesgo de padecerlo. Familias que soportan la angustia de querer a estos niños implicaron a un investigador para identificar el gen y producir una prueba. Las familias con Canavan de todo el mundo donaron tejido y dinero para ayudar a la causa.

Cuando el gen se identificó en 1993, las familias consiguieron el compromiso de un hospital de Nueva York para ofrecer gratuitamente la prueba a cualquiera que lo solicitara. Pero el patrón del investigador, el Instituto de Investigación Infantil del Hospital de Miami, una vez patentado el gen, se negó a permitir la gratuidad de la prueba a cualquier proveedor de cuidados de salud. Los padres no creyeron que debieran patentarse los genes y se negaron a poner sus nombres en la patente. Por consiguiente, no tuvieron ningún control sobre el resultado.

Además, el dueño de un gen también puede, en algunos casos, poseer las mutaciones de ese gen y estas mutaciones pueden ser los marcadores de la enfermedad. Países que en realidad no tienen las patentes del gen ofrecen mejores pruebas genéticas que nosotros, porque cuando múltiples laboratorios están autorizados para hacer la comprobación, más mutaciones se descubren, elevando así la calidad de las pruebas.

Los defensores de las patentes genéticas defienden que el problema es como una tempestad en una tetera, y que las licencias patentes están prontamente disponibles a costo mínimo. Eso es absolutamente falso. El dueño del genoma de la Hepatitis C pide millones a los investigadores para estudiar esta enfermedad. No sorprende que la mayoría de los investigadores decidan estudiar algo menos caro.

Pero olvidemos los costos: ¿por qué las personas o compañías deben poseer una enfermedad antes que otros? No la inventaron. Todavía hoy, más de 20 enfermedades están en posesión privada, incluidas la gripe, la hemofilia y la hepatitis C. Y ya hemos mencionado que prueba genética para el cáncer de mama cueste $3,000. ¡Ah!, una más cosa: si se somete a la prueba, la compañía que posee la patente en el gen puede guardar su tejido e investigar en él sin pedir su permiso. ¿No le gusta?

La pura verdad es que ese patentes del gen no son benignas y nunca lo serán. Cuando el virus del SARS se estaba extendiendo por el globo, los investigadores médicos dudaron estudiarlo, debido a preocupaciones por la patente. No hay ninguna indicación más clara para demostrar que las patentes genéticas bloquean la innovación, inhiben la investigación y nos ponen a todos en el riesgo.

Ni su médico no puede obtener la información pertinente. Una medicación del asma sólo funciona en ciertos pacientes. Su fabricante ha suprimido incluso los esfuerzos para desarrollar pruebas genéticas que determinarían en quiénes funciona y en quiénes no. Las tales consideraciones comerciales interfieren con un gran sueño. Durante años nos hemos prometido la próxima era de medicina personalizada, medicina para satisfacer la composición particular de cada cuerpo. Las patentes del gen destruyen ese sueño. Afortunadamente, dos diputados quieren hacer beneficiar la idea del genoma humano descifrado y disponible a nosotros todos. El viernes pasado, Xavier Becerra, un Demócrata de California, y Dave Weldon, un Republicano de Florida, patrocinaron el Acto de Accesibilidad e Investigación del Genoma, con la idea de prohibir la práctica de patentar los genes encontrados en la naturaleza. El señor Becerra ha tenido el cuidado para decir que este proyecto no estorba la invención, sino que la promueve. Tiene razón. Este proyecto alimentará la innovación y nos devolverá nuestra herencia genética común. Merece nuestro apoyo.

Michael Crichton es autor entre otros libros de “Next”, su novela más reciente.

Traducción al español: Victoria Malvar

January 24, 2007

Por primera vez me sentí viejo, acabado, hundido, enfermo y estafado

Tras vivir un infierno en París tratando de salvar uno de sus riñones, muestra en Cartagena ‘Tres vídeos tristes’
Drogas, escenarios sórdidos, sueños hechos polvo, noches salvajes… Su archivo fotográfico muestra sexos abiertos como cráteres, paraísos amargos e infiernos dulces; también vida acechada por la muerte y la destrucción, seres anónimos, marginales en su mayoría, frágiles y gloriosos, a nada inmunes y menos aún al dolor o la tentación. Alberto García-Alix, uno de los maestros del retrato de las últimas décadas, siempre vivió a bocajarro, sin poner frontera con la marginalidad y el vértigo. «He vivido más de noche que de día, he tratado de conocerlo todo y he tenido experiencia con gente por la que ha merecido la pena vivir. Mis fotos son fruto de la vida que he llevado», dice el artista, quien hace cuatro años se adentró de golpe en una pesadilla. Con un riñón destrozado, se marchó a París para tratarse e intentar salvar la vida. Vivió en la más absoluta oscuridad durante meses. Fruto de aquella experiencia son sus Tres vídeos tristes (Trilogía en vídeo París-Madrid, 2003-2006), que muestra hasta el 17 de febrero en Cartagena, dentro del festival Fotoencuentros’07.
ANTONIO ARCO/MURCIA

Alberto García-Alix, en Cartagena. / JOSÉ MAR�A RODR�GUEZ / AGM
 
 -El trabajo que presenta usted en Cartagena, dentro de Fotoencuentros’07, se titula ‘Tres vídeos tristes’. ¿Cómo sobrelleva la tristeza lo mejor posible?

-Intento comprender por qué he llegado a la tristeza, pero comprender los motivos no te libera de ella. Quiero pensar que no es inútil.

Una etapa muy dura

-¿Aprendió de ella?

-Coincidió con una etapa muy dura. Hace cuatro años, en un momento en que se juntaron un montón de circunstancias adversas, me fui a París y me puse en tratamiento para intentar salvar mi hígado. El tratamiento con interferón tiene muchos efectos secundarios, entre ellos que te quedas muy depresivo. También me encontraba aislado, separado de mis raíces. Aproveché esa situación, evidentemente muy triste, para mirarme a mí mismo, para mirar en mi interior. Fue muy duro, me encontraba enfermo y solo y había decidido encontrar mi identidad. En ese momento, trabajar en estos Tres vídeos tristes me sirvió como exorcismo, me ayudó a sacar a la luz muchas cosas que estaban ahí, en lo más profundo y oscuro.

-¿Lo que encontró le gusto?

-Lo que descubrí de mí mismo no me gustó, no. Pero nunca había vuelto la mirada hacia mí mismo y fue muy interesante, así es que no hay mal que por bien no venga.

-¿Con qué se encontró?

-… me vi a mí mismo de forma consciente, a solas. Me vi con todo perdido y una única oportunidad de salir adelante. Podía haberme decidido por dejarme hundir del todo, pero aposté por salir adelante. Y lo conseguí: el trabajo me ayudó mucho.

-¿Qué sintió?

-Tenía una gran quiebra personal, y por primera vez me sentí viejo, acabado, hundido, enfermo, estafado…; estafado por mí mismo…; acabado…

-Pero encontró la salida.

-Sí, ¿en esta ocasión me he librado!.

Fuente: http://www.larioja.com/

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